Cómo disminuí mis dolores articulares de rodillas y he vuelto a trotar

Dolores articulares de rodillas y ejercicio

Hoy escribo este post con mucho ánimo, digamos que muy eufórico. ¿La razón? He vuelto a correr, pese a mis dolores articulares de rodillas, los cuales han disminuido, y mucho. Bueno, al momento de escribir esto, practicamente no siento nada de dolor. ¿Quieres saber cómo he logrado disminuir los dolores de mis rodillas? Quédate conmigo aquí, leyendo: quizá te beneficies también de lo que cuente. 


He hecho quizá tres cambios en mi estilo de vida personal que, estoy seguro, me han llevado casi a ahuyentar los dolores articulares de mis rodillas. 

Y, creeme, ya troto, otra vez, como en mis años juveniles.

Si no tienes mucho tiempo para leer esto, resumo los cambios que hice para aminorar las molestias en mis rodillas debido al desgaste de cartílago:

  • Disminuí el consumo de carnes rojas.
  • Dejé de comer chivo.
  • Dejé de bañarme con agua fría.

Dolores articulares de rodillas y el ejercicio en mi vida


No, no voy a venderte nada.

Lo que me incita a escribir este post, es transmitir mi experiencia personal con los dolores articulares de rodillas que, a veces, nos postran en el sedentarismo. 

Cuando el médico me dijo, hace ya varios años, que mi problema se debía a que mi cartílago de la rodilla derecha, que es donde padezco el dolor, había disminuido y que nada se podía hacer, me sentí un poco triste. Y más cuando me recomendó no hacer ejercicio, para no acrecentar el padecimiento.

En ese tiempo, dejé de correr y me centré en ejercitarme en casa con un par de mancuernas, tres bancos caseros y utilizando mi propio cuerpo como resistencia. Configuré una rutina muy especial y empecé a hacer los ejercicios en circuito, a fin de lograr la práctica aeróbica, que es la ideal para quemar grasa, acelerar el metabolismo y tener una buena salud.

Continúe con esa rutina, que hacía dos o tres veces por semana. 

Mis músculos se volvían más firmes, pero mis dolores en las rodillas continuaban.

Creí entonces integrar a mis entrenamientos una rutina aeróbica muy especial que no pusiera mucha presión en mis rodillas. Y la inicié. Los dolores continuaban allí; había días que las molestias eran mayores; y, otros, menos. Pero allí seguían.

Tengo un amigo, de nombre Urbano, al que le platiqué de mis dolores articulares de las rodillas.

-El chivo te esta haciendo mal, deja de comer chivo y veras... -me dijo.

No le creí, pues el no es médico, ni yerbero, ni algo que se le parezca. Aun así, seguí su consejo. Dejé de consumir chivo que acá donde vivo lo venden en barbacoa o birria. Es muy rico. Y más cuando lo acompañas con un poco de consome. Y las tortillas calientes. Umm, ya se me hizo agua la boca, como decimos acá en una región del sur de México, cuando se nos antoja algo.

Barbacoa o birria de chivo comía yo dos o tres veces por semana. Y los dolores en mis rodillas eran intensos. Había días en que hasta cojeaba.

Al poco tiempo de dejar de consumir carne de ese cuadrúpedo, mis dolores en las rodillas empezaron a alejarse, por lo que decidí eliminar de mi alimentación el chivo.

Pero los dolores aun seguían, leves, pero allí continuaban molestándome.

Sin embargo, me ejercitaba con mis rutinas deportivas: una de fuerza (donde uso un par de mancuernas y mi propio cuerpo como resistencia para ejercitarme), y la otra, aeróbica.

Pensé que la carne de res también debía afectar mis dolencias articulares, así que empecé a consumirla menos. En sustitución de ese alimento, comencé a consumir más cereales (arroz y frijoles, que combinados producen una proteína completa) y derivados lácteos. Huevo, aunque en pequeñas contidades, empece a ingerir en lugar de las carnes rojas.

Los dolores en mis rodillas ya eran menos.

Y, por mera intuición, pensé que el agua fría con la que me bañaba podría afectarme. Así que empecé a ducharme con agua caliente o tibia.

Y los dolores articulares de mis rodillas bajaban.

Y seguí con mis entrenamientos. Y me he abstenido en el consumo de chivo. Lo que a veces llego a comer, pero en pocas porciones, es la carne de res.


Mi perro gordo y mis carreras en la pendiente, aun con lesiones en mis rodillas

Aquí, mi perro Budy,en plena carrera, poniéndose en forma.

Tengo un perro, de nombre Budy, que me acompañaba a correr, antes de que se presentaran con más fuerza los dolores en mi rodilla derecha. Y estaba esbelto, el perro. Corría el animal junto conmigo de 3 a 5 veces a la semana por un lapso de 20 a 30 minutos.

Pero mis dolores articulares de rodillas se volvieron intensos. Y suspendí el trote. Dejé de ir a correr en la pendiente, junto con mi perros Budy y Buba.

Budy, al no llevarlo yo a correr, debido a mi problema de mi rodilla, empezó a engordar. Y ahora está obeso. Le digo, a veces, marraneitor (en alusión a la obesidad de los marranos). Y hace poco, una sobrina -La china- le decía al perro Gordito, en vez de llamarlo por su nombre. 

Lo miré bien. Y sí, había engordado mucho.

-Saca al perro a correr -casi ordenó mi esposa.
-Pero mis rodillas... -le dije.

Y un día que había sacado a dar la vuelta a mi perro Budy, junto con el otro perrito, Buba, en la pendiente donde antes acostumbraba trotar, me dieron ganas de correr. "Total, pensé, si mañana me duelen mis rodillas, pues ya no corro, pero ahora sí lo hago".

Y empezamos a correr mis mascotas y yo, en la pendiente. Ellos felices y yo también. Fueron 25 minutos de estar trotando en la pendiente.

Sudoroso yo, y, jadeando mis perros, regresamos a casa.

Un rato después me bañé con agua caliente.

Al día siguiente, mis dolores en las rodillas ni habían disminuido ni habían aumentado.

Contento por no incrementarse mis dolores en mis rodillas pese a la carrera, al tercer día volví a sacar a mis perros a correr. 

Y seguí trotando en esa pendiente, acompañado de mi perro Budy y mi otra mascota: Buba.

Y ahora continúo corriendo. 

Y los dolores en mi rodilla derecha son casi imperceptibles.

Pero quiero aclarar que mi trote es moderado, trato de no despegar mucho los pies del piso, a fin de no poner mucha presión en mis rodillas. Tampoco hago algo de sprint (carrera a mucha velocidad), pues podría lastimar mis articulaciones bajas.

Pero el ejercicio, aun así, es muy efectivo. Termino sudoroso. 

Y troto únicamente entre 20 y 30 minutos. Este tiempo de entrenamiento es eficaz para incrementar mi frecuencia cardiaca, quemar grasa y acelerar mi metabolismo corporal.

Seguiré trotando en la pendiente, mientras mis condiciones físicas me lo permitan; ojalá no se agudicen mis dolores articulares.

Aquí te contaré los cambios que note en mis rodillas.

Y también te relataré cuánto peso habrá perdido con el ejercicio mi perro el gordo: Budy.


Resumen de lo que hice para seguir trotando y cómo logre disminuir los dolores articulares de mis rodillas


Aquí está manera sintetizada lo que hice para volver a correr y disminuir los dolores articulares de mis rodillas:
  • Dejé de comer chivo.
  • Disminuí el consumo de carne de res.
  • Dejé de bañarme con agua fría, y ahora me ducho con agua caliente o tibia.
Estos cambios que he realizado para seguir trotando y disminuir los dolores en mi rodilla derecha, tal vez a ti también te sirvan. Nada pierdes con intentarlo. Ya sabes, sigue estas sugerencias para calmar tus dolores en tus articulaciones y realizar ejercicios aeróbicos:
  • No comas carnes rojas.
  • Báñate con agua caliente.
  • Haz ejercicios aeróbicos a un ritmo moderado.
Y hasta aquí este post donde he relatado lo que hice para calmar los dolores articulares de rodillas por falta de cartílago, y para seguir corriendo.

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